Memorias de Tierga. Parte I

Son gente de la tierra, noble y honrada y se muestran cercanos y directos. La situación de las viñas y de la cooperativa no es nada alentadora. Me voy adentrando en los márgenes de Aragón. Por la ventanilla desfilan pueblos que parecen sacados de la tierra media: Bárboles, Arándiga, Trasobares, Gotor,… se va estrechando la carretera y esto parece un viaje en el tiempo.
Jose Manuel se calla de repente y bordeamos unas lomas secas, la tierra árida se va volviendo cada vez más roja. Almendros sobre la tosquilla. Dos curvas más y se divisa su pueblo, sobre una loma se amontonan las casas unas sobre otras y un río cruza por debajo. “Si lo pintáramos de blanco parecería un belén eh?” me dice. TIERGA, joder que nombre más guapo, pienso.”

Subo con J.M. a las viñas y me quedo impresionando, una explanada enmoquetada de pizarra desmigajada que parece un jardín Zen, las viñas están muy bien cuidadas y se notan que son viejas. Empiezo a coger una muestra. Me tomo en serio lo que Luis me ha dicho. Hay que tomar una muestra representativa, un poco de todas las zonas de la viña y sin elegir mucho, pim, pam. Cuando devuelvo a J.M. a casa conozco a su hermano y su padre. Ya en la puerta de la furgoneta me da la mano y me voy. Me quedo con su tacto todo el camino, tiene la piel como la corteza de sus cepas, áspera y sólida, casi mineral. Creo que me lo ha notado en la cara y todo. Pienso en su mujer, cómo será que acaricien tu cuerpo con unas manos así.

Pura Garnacha.  La Calandria (@puragarnacha)
www.puragarnacha.com

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