El Arranque. Parte II

Todos re reían bastante y, en verdad, era una idea bastante peregrina. Intentar salvar unas cuantas cepas, conservar un poco de ese material genético, esa Garnacha irrepetible. Conseguí que Luis Alberto convenciese a su padre Mariano para poder trasplantar las 24 cepas en uno de sus cerraos. Conseguí que Jesús Mari se hiciese una hora con la mini-excavadora en un día de frío y lluvia para hacer los hoyos que hacían falta. Vallé para que los corzos no se comiesen los brotes. Las regué y cuidé con cariño. A veces la ilusión mueve montañas… pero a veces no. Murieron todas… se secaron… y llegó el verano y no hubo hojas ni racimos que brotasen de la madera muerta. Quedó así, como en la foto.

El Arranque. Parte II

En esa zona en las faldas del Moncayo están desapareciendo unas garnachas increíbles. Y no están solo en la D.O. Calatayud, también en Vino de la Tierra de Valdejalón,  del bajo Aragón y de la Ribera del Jiloca.  Es una zona perdida, bastante abandonada, si el Aragón rural ya ha estado al margen esta zona es el margen dentro del margen, son tierras pobres, donde hasta las viñas son de baja producción, las cooperativas de los 50 y los 60 que no supieron o no pudieron amoldarse a los cambios están cerradas o a punto de cerrar, los viticultores cada vez mayores no tienen relevo generacional, ya hace tiempo que no es rentable hacer todo el trabajo manual que conlleva esas viñas viejas, un kilo por cepa, 2.200 cepas por hectárea, para hacer un granel de cooperativa que muchas veces es malvendido para dar color y grado a los vinos de las denominaciones de origen vecinas. No salen las cuentas, no se puede competir ya con los graneles de la mancha donde las explotaciones son mecanizadas y donde una cepa llega a dar 8 kilos.

La única solución puede ser a través de su calidad, intentar atrapar esta esencia de garnacha pura y sincera en una botella y defenderla. Pero no es sencillo, estos agricultores a punto de la jubilación, que ya han trabajado duro, que ven que, la cooperativa que levantaron cuando eran jóvenes y se creía en las cooperativas, ya no es lo que era, no tienen los medios. Qué se espera? que sean ellos los que se armen de ilusión, reformen la cooperativa, seleccionen, elaboren un vino de calidad, lo embotellen y salgan a defenderlo? Sin embargo lo que ocurre es lo contrario, lo que se les subvenciona es que arranquen….y las ayudas al arranque se ejecutan sin un criterio de calidad. Si hay demasiadas viñas y hay que arrancar sería lógico que se arrancasen primero las que son variedades foráneas, las que no dan una uva de calidad, y se conservasen estas viñas viejas, de una Garnacha donde el material genético no se sabe a cuando se remonta, pasado de esqueje a esqueje, de padre a hijo.

Pura Garnacha.  La Calandria (@puragarnacha)
www.puragarnacha.com

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